La guía frustrada de Lisboa

Esta es la historia de una guía frustrada. La historia de un viaje que no sale cómo esperabas.¿Te resulta familiar? ¡Seguro que sí!

Esta historia se sitúa en Lisboa en septiembre de 2014. Era la tercera vez que visitaba esta ciudad.La capital portuguesa es una ciudad en la que siempre me he sentido cómoda y a la que guardo un especial cariño por ser la primera ciudad a la que viajé sola en 2008.

Fachada típica de un edificio de Lisboa

Foto: Eli Zubiria. Fachada típica de un edificio de Lisboa

Llegué a la capital lusa en autobús procedente de Lagos con la intención de pasar allí un día y medio. Dado que ya conocía la ciudad era consciente de que tenía el tiempo bastante limitado sobre todo si quería visitar el castillo de San Jorge y Santa María de Belem. Aún así quise intentarlo. Organicé la tarde perfectamente recorriendo a pie los puntos más cercanos al centro de la ciudad como la plaza del Rossio o el Arco de Lisboa. Hacía un sol radiante, así que pude ensayar los primeros planos y sacar las primeras fotografías de la ciudad, como digo, con la intención de hacer una guía del tipo un día en Lisboa.

Plaza do Rossio

Foto:Eli Zubiria. Plaza do Rossio

Tras una primera toma de contacto con la ciudad, decidí retirarme al hostal para levantarme temprano y visitar los sitios que me quedaban al día siguiente. Por cierto y saliéndome un poco del hilo narrativo del texto, si vas a Lisboa te recomiendo que te alojes en el hostal Hi Lisbon Centre. Es un hostel tranquilo y con instalaciones renovadas y limpias. Es cierto, que esta un poco lejos del centro, 10 minutos caminando, pero su calidad y precio quedan compensadas. Si quieres alojarte aquí, tendrás que tener la tarjeta YHA.

Dicho esto, y volviendo al relato, al día siguiente, el despertador sonó puntual a las ocho de la mañana y tras prepararme he ahí mi sorpresa al descubrir que… ¡llovía a cantaros! Evidentemente no había forma ni de pasear por la ciudad y en de garbar y sacar fotos. Si a eso añadimos que tenía que dejar el hostel a las 12 del mediodía, mi día turístico en Lisboa se convirtió en un día intentando no mojarme bajo la cubierta de una plaza cualquiera, junto a un Macdonals. Además, como ya llevaba el viaje de Lagos a mis espaldas las horas del día se me hicieron exageradamente largas y agotadoras. Finalmente, a las nueve de la noche me dirigí a la estación de autobuses para coger el bus nocturno dirección Madrid y comenzar una nueva aventura.

No quedó otra que tomárselo con calma y con humor. Así que, me dije a mí misma, esta es la historia de una guía frustrada. Y para que visualices mejor lo que supuso aquel día para mí te dejo un vídeo sobre mi día lluvioso en Lisboa.

¿Y a ti, te ha pasado alguna vez que el viaje que habías planeado no salió cómo esperabas?¿Qué hiciste?¿Cómo reaccionaste y cómo lo solucionaste?¡Cuéntame tus anécdotas!


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